Por José Agustín Nolasco
Es sin duda Ecatepec de Morelos, con su más de millón y medio de electores, un bastión morenista y puntal en la elección del Estado de México, se ha vuelto una joya al interior del partido gobernante, aquí nos olvidamos de la oposición que tan solo es testimonial.
Actualmente es gobernado por Azucena Cisneros Coss, primera mujer en ocupar la Presidencia Municipal, cuya gestión se ha visto manchada por el “acercamiento que en su momento tuvo con grupos de presión denominados sindicatos”, muchos de ellos al filo de la ley y otros con sus líderes prófugos.
Llegó con un discurso basado en seguridad pública y combate a la corrupción, además de mejoramiento de servicios públicos, tras el desastre de la administración de Fernando Vilchis Contreras, el sobrino de Germán Rufino Contreras, un ex diputado federal que se vendió a finales de los 90 por un Presupuesto Federal priista, siendo legislador del PRD en San Lázaro, el hijo de su hermana, “algo le heredó”.
No le alcanzó el tiempo a Azucena (cercana a Higinio Martínez) por lo que busca reelegirse, pero se ha topado con la diputada local Zaira Cedillo Silva, cercanísima a Horacio Duarte Olivares, secretario de gobierno mexiquense, que con total descaro la apuntala desde Toluca. En vez de gobernar se ha metido a hacer grilla.
Atrás de ellos viene un aspirante de toda la vida Octavio Martínez Vargas, que siempre has suspirado por el cargo desde que estaba con el PRD y negociaba con el PRI; hoy está en Morena, también simpatiza con Higinio Martínez Miranda. Se ha “purificado”, quién sabe si le alcance.
Sin embargo, ya se les apareció un “caballo negro”, pero qué ha ido tomando fuerza, el síndico Rafael García Moreno, joven morenista, que incluso ha sido recibido por la propia gobernadora Delfina Gómez en Palacio de Gobierno, pero más allá de este guiño desde el poder central, para muchos representa un relevo generacional, para acabar con más de lo mismo: “los Vilchis, los Higinios, los de doble cachucha y los sindicatos”.
Hay mucho por escribir.
Corazón Político
Estamos a cinco días de que arranque el Mundial y las obras no terminan, eso sí la Ciudad de México, pintada de morado y llena de ajolotes, como si con eso fuera suficiente.
Lejos estamos de las obras que se hicieron en el 68 para la Olimpiada, en el 70 para el Mundial y en plena crisis en el 86 para la llamada “justa mundialista”.

