CENTRO POLÍTICO/ El Botín del AIFA, la Ambición y el Despojo a Tecámac

Por José Agustín Nolasco

Que les platico, pues nada que el mapa económico alrededor del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) ha dado un giro inesperado. Lo que se vendía como un diferendo técnico de límites territoriales entre Tonanitla y Tecámac por la comisión legislativa de la materia del Congreso Local resultó ser un festín político operado desde las altas esferas del poder estatal, específicamente por la Secretaría de Gobierno que encabeza Horacio Duarte Olivares.

El veredicto de este reparto es contundente: Tecámac es el pagano absoluto de un acuerdo millonario, disfrazado de lucha “ejidal”, la reciente parálisis vial de más de 24 horas en la autopista Ecatepec-AIFA, encabezada por el alcalde de Tonanitla, Mauro Martínez, no fue un acto de desesperación social, sino el escenario perfecto para presionar y ejecutar un guión ya ensayado.

La presión política cotiza alto en el Edomex y se paga caro. Al edil de Tonanitla—de reciente conversión formal a Morena—le cumplieron los caprichos: no solo dobló a la Comisión de Límites del Congreso mexiquense, sino que logrará duplicar el territorio de su ayuntamiento y sus ingresos fiscales.

Vaya, hasta el municipio de Jaltenco entró como invitado sorpresa para quedarse con unas hectáreas del sureste del plano para un terrenito que ahí tenía.

El botín no es menor. Se trata de entre 600 y 800 hectáreas de alta plusvalía aledañas a la terminal aérea, un jugoso negocio destinado al desarrollo de parques industriales y centros logísticos. Mientras Mauro Martínez y el gobierno central se frotan las manos con lujuria económica, Tecámac pierde entre el 3% y el 5% de su suelo estratégico.

El costo es una vulnerabilidad logística irreversible: el municipio se queda sin salida propia a la vital vía Tonanitla-AIFA y cede el control hidráulico de su drenaje principal, que ahora dependerá de sus vecinos.

La entrega ocurre ante el sospechoso silencio institucional de la alcaldesa tecamaquense, Rosi Wong Romero, quien optó por alinearse a las órdenes de Toluca antes que defender a su municipio. El contraste es brutal con la administración pasada de Mariela Gutiérrez Escalante (hoy senadora), quien defendió el suelo local con la ley en la mano y algo mas.

A Gutiérrez Escalante ni siquiera la reciben en la mesa política del Congreso; la prefieren entretenerla con agendas menores mientras desmantelan el patrimonio tecamaquense.

La táctica de Wong de invitar al relajo a Mexicanos Contra la Corrupción (MCC) y proteger a sus investigadores con tal de cumplirle a Duarte Olivares para pegarle a su mentora, es más que evidente.

Sin importar que la organización de María Amparo Casar es enemiga jurada de la Presidenta Sheinbaum, esto le valió.

Vaya hasta policías les puso a MCC, primero el pacto con Horacio Duarte y sus sueños guajiros del 2029, aunque se dude si tiene visa para ir a Disneylandia.

Pues nada que sorprender ahí están los pesos, los ejidatarios, los terrenos, los entrevistas y los ambiciosos.

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