Reducir o evitar el Grave Daño a Ciudadanos por Ruido Aéreo:  O. Civil

por Gilberto Solís Flores

Cd México, MEXICO.-  Con la finalidad de modificar el diseño de las salidas de aviones de las diferentes Líneas Aéreas en el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” en sus terminales 1 y 2, y reducir el 1.1 millones  de habitantes dañados (no afectados afecto es cariño) por el excesivo ruido que producen los vuelos en las colonias de la zona poniente de esta ciudad de México, los integrantes de la organización civil  “Mas Seguridad Aérea Menos Ruido” expusieron una triple propuesta ante los máximos órganos en la Aeronáutica en México AFAC Y SENEAM.

Durante una interesante reunión informativa ante vecinos y representantes de más de 60 colonias del poniente de la capital mexicana y de la zona conurbana del estado de México, los especialistas de la agrupación, indicaron que para los beneficios directos para la salud y la tranquilidad de los habitantes, el pasado 18 de septiembre de este 2025 presentaron ante los dirigentes de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) Y DE Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM) tres propuestas específicas para rediseñar las rutas de salida de las pistas 23 izquierda y derecha implementadas desde el 25 de marzo del 2021, mismas que han sido modificadas en distintas ocasiones.  

 Entre las tres, una propuesta principal, que tuvo una recepción favorable por parte de las autoridades aeronáuticas, consiste en una salida con viraje a la derecha en el punto de recorrido con coordenadas geográficas 19°24’16.44″ LN, 99°07’47.08″ LW, con una pendiente de ascenso mínima del 10 por ciento para alcanzar una altitud de 9,100 pies en aeronaves con mayor capacidad, o del 7 por ciento para llegar a 8,600 pies en modelos de menor potencia, antes del viraje.

En términos prácticos, el ajuste permitiría un ascenso más pronunciado y un viraje previo a la zona montañosa del oriente, y evitar así la exposición crónica al ruido que actualmente padecen cientos de miles de personas. Dicha exposición se ha vinculado con alteraciones del sueño, problemas cardiovasculares, deterioro cognitivo infantil, irritabilidad y agresividad, entre otros efectos, (claro mejor que afectos o afectaciones) El cambio de 2021 desplazó las rutas hacia una zona de cañadas, donde la orografía amplifica el ruido por el eco, mientras los aviones sobrevuelan zonas habitadas a tan solo 300 a 500 metros de altura.

El capitán piloto aviador en retiro, Jaime del Río, explicó que la propuesta busca mantener el rumbo inicial de despegue, pero con un viraje a la derecha antes de las cuatro millas náuticas (previo al Periférico), para ascender con mayor rapidez y evitar el sobrevuelo sobre áreas densamente pobladas como Tecamachalco, Bosques de las Lomas, Lomas Altas y La Herradura, entre otras. De hecho, el viraje a la derecha iniciaría por donde en tierra convergen el Viaducto Río de la Piedad y Calzada de Tlalpan.

Esta alternativa, señaló Del Río, fue la mejor recibida por la AFAC durante la reunión del 18 de septiembre, ya que reduce el ruido sobre las zonas residenciales altas, preserva la seguridad operacional y mantiene los márgenes de separación aérea, además de ser compatible con las operaciones del AIFA y del aeropuerto de Toluca. Actualmente, las salidas de las pistas 23 derecha e izquierda del AICM se dirigen directamente sobre la ciudad, generando un impacto sonoro considerable en colonias de la zona alta del poniente del Valle de México.

En su oportunidad, el ingeniero y especialista en ruido, Doctor Rafael Trovamala, quien elaboró para el colectivo “Más Seguridad Aérea, Menos Ruido” el único estudio que existe hasta el momento sobre el impacto acústico de las aeronaves en la población, explicó detalladamente los riesgos para la salud derivados de la exposición crónica al ruido aeronáutico.

Entre los principales efectos identificados destacó las alteraciones fisiológicas y cardiovasculares, ya que el ruido constante actúa como un estresor del organismo, provocando aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, contracción de arterias y venas, e incremento de la presión arterial, lo que se asocia con enfermedades del corazón y trastornos circulatorios. Además de perturbación del sueño porque el ruido nocturno que llega a los 95 decibeles interrumpe las fases profundas del descanso, reduce el rendimiento y daña (no afectando) la salud emocional.

Los niveles mínimos de ruido recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son de 45 decibeles por la noche y 55 en el día, lo cual es superado ampliamente por el ruido de las aeronaves, apuntó el doctor Trovamala y agregó durante el informe que también existen efectos dañinos en mujeres embarazadas y desarrollo fetal, porque el ruido genera estrés fisiológico en la madre, reduciendo el flujo de oxígeno hacia el feto y ocasionando bebés con menor peso al nacer y mayor vulnerabilidad en su desarrollo posterior.

Finalmente, el presidente del colectivo, Meni Cohen, señaló que el estudio y las propuestas técnicas demuestran que con voluntad de las autoridades, las rutas pueden corregirse sin comprometer la seguridad aérea, al tiempo que se devuelve la tranquilidad y la salud a más de un millón de habitantes del poniente del Valle de México.

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